martes, 6 de enero de 2009

la nada diédrica





La nada es geométrica. La nada es aquello que sentimos cuando lo lleno nos abandona, justamente aquello que caracterizó durante años a Wolphius.
Vestía rigurosamente de negro, ni tan siquiera por propia voluntad , el hollín y la melancolía que rodaba por los estantes se le habían ido adhiriendo durante años de errar por sí mismo. Su origen era tan solo literario, nació de un desvelo, casi como lo hacemos todos. Alguien lo arrancó de la unidad en la que anidaba indemne al dolor. El empeño por engendrar debería ser blasfemia, pensaba a menudo .
Tres planos localizados, vestidos de una espesa capa de polvo grasiento y parduzco, incoloro.
Su espacio era un diedro.

-Sí, vivo encerrado entre tres paredes y no pienso hacer uso de mi voluntad para suponer la existencia de la cuarta-

En varias ocasiones se planteó la posibilidad de vivir una libertad cuadrangular, como lo hacen el resto de los personajes de romances, pero siempre desistía, la desidia le obligaba a habitar aquel espacio pensado por los humanos para extraer de él saber o simple distracción pero nuestro individuo residía ignorante a todo aquello en aquel lugar incomprensible para el resto del reparto, que soñaba con desaparecer de la trama y encaminar un extraña andanza por el espacio tridimensional.
Esta es la historia de un personaje de novela, al fin y al cabo, un oprimido más. Unos estamos oprimidos por el no-yo y otros por una edición barata del Quijote eternamente expuesta en el escaparate de una destartalada librería.
Exponer en un atril de caoba una edición de postguerra de nuestro querido Quijote es como mostrar el culo de la idiosincrasia hispánica en un puesto ambulante, pero nuestro mundo está plagado de grotescas solemnidades y a Wolphius le agradaba vivir en aquella fanfarria cultural, en definitiva, el Hidalgo es el maestro de cada español y todos sentimos haberlo leído sin ser del todo cierto.
Quizá lo soñamos cada noche o recordamos párrafos furtivos de la escuela o simplemente mentimos.
Su espacio era exactamente el de Sancho, sin dejar de tener una profunda admiración por el Caballero, de algún modo era él el que se proponía escapar del diedro.
Panza camina por esa esquina del mundo que es España sin acabar de reunir el valor suficiente como para escapar a la conocida vida cuadrangular, libre.
Es hermoso habitar un lugar definido por su apertura y expansión y del que voluntariamente no se quiere o no se consigue salir.
Wolphius no es la metáfora fácil de Don Fernando o del barbero. Su nacimiento fue fortuito, alguien un día decidió abrir un enorme volumen literario por su supuesta charnela, y nació. Siempre aparece alguien que traza un eje y nos pone a dar vueltas en torno a él, no debemos sorprendernos demasiado. Siempre hay alguien que nos abre en canal el corazón o el abrigo.
La ciudad tenía una colección de escaparates comerciales olvidados de hermosura incomparable, Wolphius habitaba en uno de ellos. Le gustaba, era gratificante poder pasear por los tiempos lineales y circulares, según la óptica, que allí se daban. Husmear entre todo aquel universo de dejadeces e inutilidades, de anacronismos y baratijas era fascinante para él. De vez en cuando pensó en alimentar su alma con alguno de estos lapsos, pero rápidamente cayó en la cuenta y se retractó por timidez. Le costaba acostumbrarse a ser un momento dentro de aquellos otros intervalos abandonados pero en cierta medida se sentía superior a ellos ,él estaba vivo, alguien lo sacó de la literatura y lo puso en este mundo, dejaron de considerarle como una conversación de resacosa filosofía y lo hicieron plantar cara a la superficie de los sentidos.
Recordó con felicidad el día en el que tropezó con un tomo de la metafísica de Aristóteles y pudo leer de soslayo que la música habitaba la superficie de la sensibilidad.
-¡que belleza intuyó este viejo¡- , se dijo.
Si la música es la diosa de lo superficial, ¿qué capas de un espacio estratificado representarían el resto de las artes?.Su sobresalto crecía por momentos...

-¡Dios, en qué plano se encontrará esta dichosa literatura que me parió!-.

ignasi feble i fort

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